ANDADOR PARA BEBÉ ¿SÍ O NO?

El uso del andador o tacatá NO es recomendable ya que con él estamos forzando una postura para la que el bebé no está físicamente preparado y por lo tanto estamos adelantando etapas de su desarrollo motor.

El uso del andador o tacatá esta desaconsejado. Os explicamos por qué.

Generalmente los padres colocan al bebé en el andador mucho antes de que éstos logren sentarse solo.

Las razones más frecuentes que conllevan a su uso son: mantener a los niños ocupados, iniciarlos tempranamente en la marcha (antes incluso de tener un buen control de tronco), fortalecer las piernas, tener la sensación de que el bebé se divierte utilizándolo… Sin embargo, no nos damos cuenta de los efectos perjudiciales que tiene sobre los pequeños.

En primer lugar, NO es recomendable forzar a una postura al bebé para la que no está físicamente preparado ya que con ello le estamos adelantando etapas de su desarrollo motor y privando de otras necesarias como son la reptación, el gateo o incluso sus primeros pasos que no son mas que la expresión de sus ganas de explorar. Ademas de ello, estamos forzando su espalda, cadera y piernas a una postura para la que no está preparado.

La mayoría de los estímulos que recibe el cerebro del bebé provienen de sus manos y pies. Éste los codifica y los procesa guardando los patrones de movimiento. Además de ello, existe otro factor clave que interviene en el desarrollo de la bipedestación y la marcha, la gravedad. Se trata de una resistencia constante que el niño tendrá que superar poco a poco hasta alcanzar su condición física.

El empleo del andador representa entonces una barrera: por una parte se anula la gravedad y por otra los estímulos de las manos y de los pies no viajan completamente o correctamente al cerebro. Por lo tanto, los niños no aprenden a caminar sino a desplazarse, no logrando desarrollar adecuadamente los correctos patrones de movimiento ni una buena condición física. Ademas de ello, impide que el niño experimente caídas y desarrolle el sentido del equilibrio por sí solo.

Por otro lado, al no permitir una buena adaptación al niño, puede producir alteraciones físicas tales como deformaciones en la columna, deformidades en las piernas (debido a la separación continua y prolongada de las mismas), pie plano (como consecuencia del poco apoyo de la planta sobre el suelo), apoyo sobre la puntera (que puede mantenerse de forma prolongada de los meses posteriores)…

En segundo lugar, el empleo del andador representa un riesgo para los más pequeños ya que hay estudios que demuestran que la mayoría de los niños que han empleado este dispositivo han sufrido accidentes como caídas por escaleras, choques, golpes en la cabeza o incluso fracturas de brazos y piernas.

Puede decirse entonces que el empleo del andador no va a hacer que éste camine antes sino que incluso puede retrasar el inicio de la marcha al no dejar que el niño experimente por sí solo las diferentes fases de su desarrollo motor.

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